Y es entonces cuando una imagen viene a tu cabeza, es algo que te es sumamente familiar, pero no consigues relacionarla con nada, cuando intentas pensar que es lo que te recuerda, sólo esa imagen aparece en tus recuerdos, sin nada que la acompañe. Hasta que en lugar de pensar que es lo que la rodea, te centras en pensar que es en realidad.
Es en ese momento cuando la puerta se abre y tu subconsciente comienza a escupir imágenes inconexas de recuerdos a los que, ahora sí, consigues ubicar en un contexto. Al principio son trozos de conversaciones pasadas, que en su día te calaron hond, cuya huella se ve reflejada todavía hoy en tu persona incluso aunque haya pasado mucho tiempo y no las recuerdes si no es en este paréntesis entre la vigilia y el sueño. Poco a poco se van convirtiendo en escenas, y sus etéreos actores van cobrando vida poco a poco, a medida que avanza el sueño que te envuelve con su mística niebla de irrealidad.
Hasta que de repente te ves a ti mismo, reviviendo otra vez aquellos actos que fueron marcando el guión de lo que hoy eres. Escenas apasionadas, tristes, oscuras, alegres, melancólicas, luminosas, tormentosas ... Entonces, de repente ya sólo ves palabras. Y te das cuenta de que tú eres esas palabras y esas palabras son tú aquellas con las que te has encontrado, has tropezado o has buscado a lo largo de todo el camino que has andado hasta hoy, todo lo que has vivido hasta ahora, lo que nadie te podrá nunca arrebatar.
Y entonces todo llega a tu cabeza con na fuerza increible, la fuerza que sólo las ideas pueden tener, y es entonces cuando comprendes que todo lo que importa no es el camino, si no con quien lo andas, pues ellos son los que te apoyan y te ayudan en los cruces y los que te levantan cuando te caes.
Gracias a todos!!
-----
Hola!!
Bueno, lo siento si no os ha gustado éste paréntesis, pero tenía ganas de escribir algo y por fin he conseguido quitarme esa espina que hace timpo llevaba clavada.
Gracias a todos y hasta la próxima!!
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
El otro día hice un ejercicio que leí en un libro sobre la inteligencia emocional. El ejercicio consistía en recordar un día de mi niñez.
Al principio me costo mucho concentrarme y no conseguía recordar nada de nada, pero entonces un flash vino a mí. Me acordé que hace unos 8 años, no lo recuerdo con exactitud, nos cambiamos de casa. Así que con mis pensamientos entré en mi antigua casa, ¡lo había logrado, estaba recordándolo todo a la perfección! Recorrí todas las estancias de la casa, una y otra vez, y cuando volvía a entrar me acordaba de un nuevo detalle. Fue una buena experiencia, os lo recomiendo a todos.
A lo que voy es que me resultó imposible recordar a nadie en la casa, no sé por que, pero estaba solo, iba de una parte a otra y no había nadie. Y por más que me esforzara, nadie. Esto me frustro un poco.
Algún día de estos lo volveré a intentar, a ver si consigo recordar a alguien.
Hasta pronto.
Publicar un comentario