miércoles, 20 de junio de 2007

Cómo convertirse en un unicornio

Hola a todos y gracias por el apoyo, parece que os gustan las batallitas del kinto, jejeje.
Bueno, aquí va una en la que yo no estaba presente, pero cómo me la han contado 40000 veces, pues ya casi que me la sé de memoria, ahí va.

Ésto narra la historia de un joven binefarense que por una noche logró convertirse en un unicornio, pero nadie se dió cuenta, ya que según una gran verdad, que además él mismo citó "menos mal que de noche todos los gatos son pardos".

Era una de esas noches en las que estos chavales no sabían qué hacer, y ya puestos a perder tiempo, decidieron también perder dinero y se fueron a un lugar conocido como Anila, a jugar al futbolín.
De todos es sabida la pasión que alguno de estos chavales tiene por el futbolín y es que no sólo le gusta jugar, si no que piensa que cuánto más fuerte le pegue a la bola mejor. Por eso el futuro unicornio, decidió colocarse en la portería de éste tirador, evitando así el riesgo de correr la misma suerte que aquel quinto de cerveza que un día rompió de un balonazo sacando con el portero.
Más aquella noche el destino le reservaba una sorpresa a nuestro protagonista, y es que en la portería contraria a la que él se había situado, había un joven jugando de portero al que él no conocía demasiado, y lo que es más importante, nunca le había visto jugar al futbolín.
Transcurrieron 10 minutos de partida sin incidentes, cuando al portero que nuestro protagonista no conocía demasiado le marcaron un gol, y éste sacó con toda la furia que llevaba en su cuerpo, haciendo que la pelota saliera despedida, en una trayectoria que terminaba en el centro de la frente de nuestro protagonista, llevándose este el bolazo del siglo.
Sin mediar palabra, bueno sí, iba diciendo hijo puta, hijo puta, hijo puta, nuestro protagonista entró corriendo al baño sujetándose la frente con la mano.
Alrededor del futbolín se montó un silencio sepulcral, hasta que nuestro amigo salió del baño, todavía con la mano en la frente, tapándose un chichón del tamaño de una bola de billar, y se quedó mirando fijamente a los demás. Nadie decía nada. Hasta que nuestro lesionado amigo dijo a la vez que apartaba la mano de su frente dejando el chichonazo a la vista"menos mal que de noche todos los gatos son pardos", coletilla que hizo a todos los demás estallar en unas carcajadas de las cuales todavía resuena su eco.


Bueno ya está, éste me ha costado un poco más jeje, que jodido es no decir ningún nombre, lo siento Laura, pero es que si no se me empreñan y no me dejan poner historias ;)

5 comentarios:

ferpe dijo...

Ostia ésta vez si que se me ha olvidado, al que no le guste, que pedalee

Anónimo dijo...

otra frase mitica de esta noche vino despues de que el que le habia dado el bolazo le pregunto al salir del baño: ¿estas bien? el unicornio contesto: que si estoy bien ¡¡¡¡ TU PUTA MADRE!!!!

Fdo: elrevientaquintosabolazos

Anónimo dijo...

añadir que al unicornio en ese momento "tambien" se le salian los ojos de la cara

Anónimo dijo...

Lo del unicornio está ya muy visto, y tu página es una de las pocas diversiones que tengo mientras estudio; así pues, digo: ¡escribe algo gracioso, bufón!

ferpe dijo...

A ver si te gusta el del tiro por la culata y perdón por la tardanza